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BIOCOMBUSTIBLES : Una gran oportunidad o una gran amenaza E-Mail
p003thb.jpg Desde Uruguay el Ing. Jorge Mazziotto
 BIOCOMBUSTIBLES : UNA GRAN OPORTUNIDAD O UNA GRAN AMENAZA p0031.jpg
Sorgo azucarado, variedad Theis, en producción orgánica, con
rendimiento de 108 toneladas por hectárea en un solo corte.

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Comportamiento bianual de la variedad Theis de sorgo azucarado
con un rendimiento promedio de 300 toneladas por hectárea de
biomasa y una estimación de 20.000 litros por hectárea de etanol en
manejo orgánico.

Está claro que países como el nuestro debieron, desde hace tiempo, trabajar en pos de fuentes renovables de energía y que resulta altamente inconveniente no haberlo hecho. La primera gran crisis del petróleo (1973-74) debió ser una alerta respecto a las fuentes no renovables de energía, especialmente el petróleo, pero que además era altamente inconveniente el uso de la energía atómica (¡¡¡todavía existen quienes la promueven!!!) .Por ello las fuentes renovables y limpias (nada más contrario a la energía atómica!!!) debieron ocupar un lugar destacado en la agenda de investigación de los institutos oficiales así como de las decisiones de políticas energéticas. Pero no fue así, los dos organismos directamente relacionados con el tema, UTE y ANCAP fueron priorizando las políticas de consumo y de generación de beneficios (para sostener el Estado) por lo que, contrariamente a lo que debiera esperarse, el país ha estado en función de estos organismos en lugar de ellos estar en función del país. Es así como ANCAP se ha opuesto durante los últimos 20 años (para tomar solo la recuperación democrática) sistemáticamente a la producción de etanol producido a partir de cultivos, mientras el país vivía, cíclicamente, crisis de la energía o por sequías o por subas del petróleo (muchas veces ambas causas). Recuerdo la oposición del Ing. Mazuchi, director de ANCAP  en 1987, oponiéndose ferozmente a la instalación de una microdestilería para investigación en la Facultad de Agronomía, aún reconociendo la conveniencia de la misma, pero identificándola a la idea con un “peligro para el monopolio fiscal de ANCAP”.

En el presente, después de tanto tiempo perdido, el tema ha resurgido con fuerza y los biocombustibles asoman en el horizonte como una oportunidad de trabajo para nuestra gente (productores y trabajadores), especialmente el bioetanol por su probada eficiencia competitiva frente a los derivados del petróleo, con la ventaja agregada de contar con la experiencia brasileña tan cercana. La investigación (aunque intermitente) que cuenta el país de más de 50 años en el cultivo, unida a la gran adaptabilidad del mismo a nuestras condiciones agro ecológicas, hacen posible comenzar de inmediato con su utilización para etanol. La ya mencionada necesidad de procesos progresivos de sustitución del petróleo, unida a una gigantesca demanda internacional de etanol, hacen pensar que es un momento muy oportuno para iniciar procesos agroindustriales de generación de bioetanol, de manera de iniciar la recuperación de tanto tiempo perdido, sin renunciar a las demás fuentes renovables, pero acelerando el paso en la que tenemos en la mano.

No podemos olvidar que nuestro país está en condiciones de producir etanol aún más barato que Brasil a partir de sorgo azucarado (Sorghum saccharatum.) ya que el mismo ha mostrado rendimientos de más de 150 toneladas por hectárea en un solo corte, con potenciales aún mayores cuando se lo maneja como bianual (300 toneladas por ha en dos cortes), eso implica 10.000 litros de etanol por ha. de cultivo en un período de 4 meses cuando Brasil lo consigue en 12 meses con la caña de azúcar.

 Esta gran oportunidad (que no deberíamos desaprovechar), lleva implícito el peligro de cometer los errores que hoy observamos en los países que más se destacan en este tema: Estados Unidos y Brasil. En los Estados Unidos la producción de etanol a partir de maíz (además de ser muy cara e ineficiente desde el punto de vista energético) ha provocado un aumento desmedido en el precio del maíz, con consecuencias sociales muy negativas, especialmente en México donde el maíz es un alimento básico para la población; mientras tanto en Brasil, el monocultivo de caña de azúcar ha desplazado a los cultivos alimenticios, ha traído todas las consecuencias negativas de los monocultivos: insustentabilidad ambiental, riesgo productivo, degradación social, encarecimiento de alimentos, entre otros. Demás esta decir que la caña de azúcar no es en Uruguay alternativa para producir etanol (al menos sin subsidios), por lo que es muy claro (aunque intereses particulares mezquinos aún lo pongan en duda) que el sorgo azucarado es la opción de nuestro país.
Un programa de producción de sorgo azucarado para etanol debe tomar en cuenta los errores que hoy se cometen en el mundo, de manera de no transformarse en un problema más que en una solución. En primer lugar el sorgo debe integrarse a los sistemas de producción ya existentes, especialmente de carne y leche (aunque no exclusivamente), de manera de entrar en asociaciones con las leguminosas en rotaciones, no disminuir la diversidad biológica, cuidar los suelos, no aumentar el riesgo ambiental, económico y sobre todo social. Estos sistemas productivos en los que se incluya el sorgo deben tomar al ecosistema natural como paradigma, es decir aprovechar el conocimiento que hoy se tiene (a nivel de organizaciones privadas y no tanto en el Estado) de herramientas agro ecológicas como el control biológico de plagas y enfermedades, la nutrición orgánica, etc., de manera que, lejos de degradar los recursos naturales, contribuya a promocionarlos de manera sostenible, pero que además sea incluyente desde el punto de vista social, genere  trabajo genuino, potencie los sistemas aún existentes contribuya a detener el éxodo rural. En definitiva, que esta oportunidad de trabajo y desarrollo que hoy se nos presenta esté lo más alejada posible del modelo agrícola hoy imperante (soja y eucaliptos) y que tenga presente los errores que se están cometiendo en otros países para evitarlos. Estamos a tiempo de que esta gran oportunidad no se transforme en otro monstruo como el modelo sojero y celulósico que lastimosamente hoy vemos en nuestro querido país y en la región.



                          Jorge Mazziotto,  Fray Bentos-Uruguay, Agosto 2007   
Comentarios
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Alberto Thedy - "Vamo Arriba"¡¡¡ IP:200.40.101.118 | 2008-01-22 07:46:30
Exelente su articulo debería tener más difusión Felicitaciones¡¡¡¡¡
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